En la era del jabalí blanco, las cosas deberán ser diferentes, ni mejores, ni peores pero diferentes. No se si desaparecerá la avaricia y miseria humana, si fuese así, tampoco seríamos humanos. Cuantos pocos disfrutan y cuantos muchos padecen. Espero que la embriaguez del abuso de poder pase a la resaca de la conciencia, al remordimiento cíclico y a la bandera blanca. ¿La rendición es honrosa?, que se lo pregunten a los franceses y afrancesados españoles tras el calentamiento de culete por los británicos en Menorca, con las armas en ristre, la cabeza alta, pero las posaderas en carne viva. Es un ejemplo, otro podría ser Singapur, pero eso es harina de otro costal.
En la era del jabalí blanco, las banderas deberían ser blancas, pero habiendo tanto guarrete suelto ¿Cuánto tardarían las banderas en mancharse? ¿Cuánto tardarían las manchas en identificar a cada grupo?...de nuevo a lo mismo. Al estupro de la democracia. Deberíamos dejar todo en manos del Pentagono, allí saben como hacer las cosas; son los que mejor juegan a las cartas; que se lo digan a los soviéticos, que aunque ganaron muchas manos, a los chicos del Potomac, nunca les faltaron fichas que apostar. Otra cosa es que pasen de la Pila de Bagdad –aún cuando ellos crearon la aberración de Rockwell - y que les sobren los de 100 para gastar, más que a todos los demás juntos, cosa que además, es verdad.
En la era del jabalí blanco, desaparecerá el sintomático misterio, donde unos parecen mejores, pero solo lo parecen. Los 00, son unos galanes ricos y guapos, especialmente el 7, pero no son lo que parecen, y además tienen licencia para matar, ¡menudos pendejos!; los espejismos del desierto tampoco son las aguas que parecen; los premios por correo tampoco, y están tambien las caras de Belmez que parecen lo que no son. Durante el jabalí blanco todo será lo que es, y no valdrá el “todo es relativo” de algunos, que afortunadamente si parecen lo cretinos que son, aunque es difícil concentrar tanto saber filosófico en una sola frase.
Es una pena que no sepamos como se llega a la era del jabalí blanco, habría que haber preguntado al Sr. Valdemar, y analizar los hechos de su caso, pero no dio tiempo en un relato tan corto. Por supuesto el Código Da Vinci no da respuesta alguna, ¿Qué va a dar?, ni siquiera Leonardo las tenía, aunque seguro que las buscaba. Lo que mas joroba es que necesariamente tenga que ser en un momento futuro ¡lo siento H.G. Wells, tus cacharros ya no valen! todo viene de dentro. Desconozco como piensan los orientales sobre el jabalí blanco, pero siempre han sido más avezados para encontrar las respuestas, no me veo a un paisano de Nebraska dando una respuesta válida, aunque si vendiéndola, como siempre. Igualmente desconozco si los orientales y occidentales seremos los mismos bajo el jabalí blanco. Sobre todo porque para un oriental, el oriental soy yo ¿no?, que cosas más raras.
Podremos visitar La Atlantida, y Camelot, y los finados, Avalon; los viciosos, reediciones de Avalon Hill, y los más viciosos Gormorra, sin saber aún lo que se cuece. No habrá que temer el Ragnarok, ni el Götterdämerung, aunque ya chuparon bastante de la caidita los del distrito gubernamental y los cuartos traseros de las teutonas a base de achique de manguera de la horda colorada, más bien roja. Podremos ver el Valhalla y los jardines colgantes de Babilonia, y puede que hasta la torre de Babel, pero deberemos acabarla o destruirla por completo sin solución de continuidad, y no podremos contar con la ayuda de Crom, que solo infunde valor y cuenta muertos, ¡menuda deidad!. En la era del jabalí blanco los dioses serán más humanos, y los humanos menos dioses, y los rezos serán al dios de todos los demás y los demás al tuyo. Será estimulante una ayuda tan multitudinaria, y todos seremos estrellas de la roca, o rock, que dicho así no suena tan estúpido. Por ahora es difícil de imaginar, pero todos lo llevamos dentro, es nuestro octavo pasajero, pero que no nos reventará el pecho, al menos eso espero, y si es así, sin dolor, por favor, que no me traje analgésicos. No habrá castigos, pero si reprimendas, que viene a ser lo mismo, pero suena más didáctico; no habrá mas yo que el mío, ni tú que tuyo, pero será los mismo, cuando diga tu, tú dirás yo y viceversa, es como ahora pero con sinceridad. Tampoco se si falta mucho, pero a la vista de lo visto, bastante, bastante, y mucho más, y la culpa es únicamente nuestra, digo vuestra, que yo escribo el articulo, y seréis oidos pero poco, y convenientemente reprimidos, no como en Prinz Albrecht Strasse y su infame pero titularia topografía del terror, que aunque perdemos memoria, no tanta como deberíamos.
En la era del Jabalí Blanco, no habrá Blade Runners, pues desapareceran los replicantes, las galeras y los galeotes; desapareceran las estrellas del firmamento asfaltico y todos seremos igual de grises, hasta conseguir ser blancos, aunque los negros podrán ser negros si así lo desean, y los demás tambien como quieran, aunque todo tendera al denomindado amarillo, que esta mas cerca del blanco. La luz será blanca, aunque nunca tuvo color, y las noches serán muy negras, como deben ser. La enfermedad será la enfermedad, ¿Qué os creiais, que ibamos a la isla de Pinocho?, claro, pero no nos convertiremos en asnos, pues iran muchos apollinados, como estan ahora, pero se convertiran en burros bonitos, sin peligro de extinción, pues realmente entre nosotros siempre fueron “homos”, aunque no doblemente sapiens, que es mucho pedir.
Y es que no necesitaremos ser todos iguales, pues no lo somos a nuestros ojos, que son los que ven y veran. Sino que seremos bellamente diferentes, pero he ahí el problema, unos serán mas distintos que otros, y lo sabrán, y otros sabrán que lo son, pero menos que otros, de manera que lucharemos para ser diferentes pero únicos para los demás; y si luchamos llegará el jabalí blanco, al cual habrá que adorar, no como ídolo, que eso ya lo resolvió Moisés, sino como meta de nuestro futuro, conseguido antes de que llegue.
Habrá Navidad y será feliz y blanca, no como en el día del chen del Nivôse republicano, que no había nada, y pobres insensatos los que la reclamaran, que para parar la turba ya estaba el mitrailleur du lyon, Duque de Otranto y otros tan poco, y otros similares, o incluso el vastago mecánico del Sr. Gullotine. Habrá Navidad pero sólo para quien la quiera, quien quiera otra cosa tambien podra tenerla. No habrá persecuciones, ni discriminaciones, pues no las querremos, y la Justicia será ciega, y las balanzas donde se pesen atómicas, para que nada se escape.
En la era del jabalí blanco
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